Cómo hacer mantequilla de cannabis: receta rápida

La mantequilla de cannabis es uno de los ingredientes principales en muchas recetas y platillos verdes. Sin embargo, si no es elaborada adecuadamente puede modificar significativamente el sabor.

En la cocina cannábica constantemente encontrarás muchas recetas que requieren que nuestro ingrediente principal se encuentre combinado con un elemento graso para poder incluirlo dentro de la preparación. Algunos ejemplos de este tipo de preparaciones son los brownies de marihuana, los bombones de cannabis o las trufas.

La también llamada cannabutter es muy importante en cualquier preparación porque puede ser la diferencia entre un platillo que proporcione los efectos buscados y otro que solo tenga olor a cannabis. Aunque su procedimiento de preparación puede parecer complicado, en realidad es uno de los procesos más simples. A continuación te compartiremos la receta más sencilla y rápida para hacer mantequilla de cannabis.

¿Qué necesito para preparar mantequilla de cannabis? 

  • 7 gramos de cogollos de marihuana
  • 250 gramos de mantequilla sin sal

Utensilios

  • Cazuela
  • Grinder
  • Colador fino o filtro de café
  • Recipiente con tapa
  • Cuchara
  • Termómetro de cocina y temporizador

Mantequilla de cannabis paso a paso:

  1. El primer paso dependerá del cannabis que tengas. Si es una cosecha propia, elige los mejores cogollos de tu cultivo. Estos deberán de pasar por un proceso de descarboxilación para su consumo. Este procedimiento se encarga de transformar los cannabinoides en estado ácido a estado neutro para potenciar sus psicoactivos.De esta manera con una correcta descarboxilación de cannabis el THCA se transforma a THC. Se puede realizar colocando los cogollos en el horno a una temperatura de máximo 115° por alrededor de 30 a 40 minutos. No obstante, es sumamente importante que revises la temperatura, ya que a 120° el THC puede llegar a descomponerse.Si vas a cocinar con marihuana este es uno de los pasos principales para obtener las propiedades psicoactivas que deseas. Sin embargo, algunas veces, encontrarás cannabis que compras puede haber pasado por este proceso. Para hacerlo bastará con que veas el color de los cogollos de cannabis, si aún son verdes es porque no han sido descarboxilados.
  2. El siguiente paso es poner a derretir la mantequilla en la cazuela a fuego bajo. En este paso es igual de importante el calor que apliques a la mantequilla, ya que a temperaturas elevadas podría quemarse, lo que también cambiaría su sabor. Derrite con cuidado y mueve la mezcla constantemente.
  3. Con ayuda de tu grinder, muele los cogollos hasta que quede un polvo. Una vez molida tu cannabis, añádela poco a poco a la mantequilla derretida sin dejar de mover la mezcla. Asegúrate que esté bien integrada y después mantén la mezcla a una temperatura de 115° por 45 minutos. Moviéndola de vez en cuando.En este punto de la preparación comenzarás a ver pequeñas burbujas y espuma formándose hacia la superficie. Para evitar que se derrame y que suba en exceso se recomienda no descuidar la mezcla y moverla constantemente. Recuerda que no debes usar utensilios plásticos porque estos se derriten.
  4. Una vez que terminen los 45 minutos, apaga el fuego. Coloca un colador fino, un filtro de café o un colador de tela sobre el recipiente con tapa y cuela la mantequilla. Con una cuchara aprieta los restos vegetales que quedaron en el colador. Si tu colador dejo pasar algunos restos de marihuana, esto afectará directamente la caducidad de tu mantequilla.
  5. Deja enfriar este recipiente tapado a temperatura ambiente. Después guárdalo en la nevera para que termine de solidificarse. Para una mejor conservación puedes poner plástico antes de la tapa para que quede mejor sellada y no se le adhieran otros sabores de la nevera.

Consejos para conseguir la mejor mantequilla de cannabis

Para conseguir que tu mantequilla de cannabis tenga la mejor consistencia y el mejor sabor, te compartimos los siguientes secretos:

  • Selecciona un especie con buen sabor: si dentro de tus posibilidades está utilizar diferentes variedades de cannabis hazlo. Existen muchas opciones y cada una de ellas tiene un sabor y olor únicos. Por ejemplo, las variedades OG Kush y Pakistan Chitral Kush tienen sabores cítricos que podrían hacer tus preparaciones más interesantes.
  • Considera la potencia de tu cannabis: si utilizaste tu propio cultivo y conoces la variante de la que se trata, es factible también que puedas investigar qué porcentaje de THC tiene tu planta y cuanto aproximadamente tu mantequilla. Además, como consumidor habitual de tu cultivo, probablemente ya conozcas sus efectos. Utilízala en cualquier preparación tomando esto en cuenta.
  • Tanto el congelador o el refrigerador son adecuados: para la correcta conservación de tu cannabutter no importa si utilizas la nevera o el refrigerado. Puedes almacenarlos en cualquier espacio de tu refrigerador, siempre y cuando tu mantequilla se encuentre bien cerrada, en un recipiente hermético que no pase la humedad.
  • Controla el calor a baño maría: si no quieres arruinar tu preparación por las altas temperaturas, puedes derretir la mantequilla a baño maría. Con este método tendrás un mejor control de la temperatura y podrás medir constantemente el calor de la preparación a través del agua.
  • No esperes resultados rápidos: aunque los efectos de la mantequilla son superiores a los de la marihuana fumada, debes considerar que al integrarse en los alimentos los efectos se retrasarán. Sus efectos serán visibles de 1 a máximo 3 horas después de su consumo. Esto dependerá de la cantidad de mantequilla que le hayas añadido a la preparación.

Ahora conoces cómo hacer mantequilla de cannabis de forma sencilla y algunos de nuestros secretos para conseguir la mejor preparación. Recuerda que en cualquier platillo cannábico que hagas, si estás cocinando para alguien más, deberás tomar en cuenta el tipo de consumidor que es esa persona y añadir una dosis adecuada.

Si la receta incluye mantequilla cannabica será comida por alguien que nunca ha probado algún derivado de esta planta, lo mejor será que incluyas una dosis mínima de tu mantequilla con cogollos a la preparación. Por ejemplo, puedes seguir la receta normal de los brownies y añadir poca mantequilla de marihuana. 

¿Estás interesado en conocer más del mundo cannábico? Te invitamos a continuar en La Marihuana y explorar nuestros demás artículos. Encuentra aquí todo sobre las variedades del cannabis, productos y opciones verdes que existen.

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¿Quieres aprender a hacer dulce de leche cannábico?

En nuestro post de hoy os proponemos una receta cannábica tan fácil como deliciosa. Se trata de un dulce de leche cannábico. Una vez terminada la elaboración, se puede comer de muchísimas maneras. A cucharadas, mezclado con frutas como plátano o mango, en helado, para hacer magdalenas, panacota… las opciones son tantas como imaginación tengas.

El dulce de leche, también llamado manjar o arequipe, es un producto lácteo de textura espesa. Está elaborado a partir de leche caramelizada y azúcar. Y es muy típico de toda Latinoamérica, además de Estados Unidos, Francia o España.

Sus orígenes son algo inciertos. Muchos defienden que fue creado por casualidad en 1829, cuando una criada del general Juan Manuel de Rosas, olvidó en una olla y al fuego leche con azúcar al tener que salir corriendo para avisarle que su enemigo Lavalle se encontraba en la casa.

Otras teorías sobre su origen sugieren que el libertador José de San Martín, degustó este delicioso postre durante su estancia en Chile. Y otros aseguran que su origen se sitúa en la Francia de Napoléon, y que en 1815 se consumía confiture de lait o “confitura de leche”, un dulce muy similar al dulce de leche.

Se usa normalmente como cobertura para galletas, helados, postres… o simplemente untado en una rebanada de pan. Existen variantes a la receta tradicional, como ésta que os contaremos. Es mucho más sencilla, rápida e igual de deliciosa.

La receta tradicional usa leche y azúcar en una proporción 3:1. También es necesario el tiempo suficiente de cocinado para que la leche evapora una gran cantidad de agua para que espese. Pero también se puede hacer con leche condensada, reduciendo el tiempo de elaboración en unas dos horas.

Ingredientes para el dulce de leche cannábico

  • 1 bote de leche condensada (370 gramos)
  • 1 vaina de vainilla o unas gotas de esencia de vainilla
  • 2 gramos de hachís

También se necesitará

  • Una olla a presión
  • Agua
  • Un trapo
  • Un bote con tapa de unos 500ml

Elaboración del dulce de leche cannábico

Lo primero que debemos hacer para un dulce de leche cannábico, es abrir el bote de leche condensada. Tendremos que verter su contenido en un bote de cristal vacío. Asegúrate de que el bote no huela mal, en el caso de ser reciclado. Si es así, hiérvelo primero durante unos minutos.

Una vez hayamos vertido la leche condensada en el bote, añadimos 3 o 4 gotas de esencia de vainilla. También añadiremos el hachís, que previamente desmenuzaremos un poco con los dedos. Si es necesario, aplica un poco de calor. Y después, cerramos muy bien el bote.

En el interior de la olla a presión, ponemos un trapo doblado para evitar que el bote pueda romperse al comenzar a hervir el agua. El bote “bailará” continuamente debido al burbujeo del agua. Después, añadimos un poco de agua, unos 2-3 dedos serán suficientes.

Introducimos el bote con la mezcla en la olla a presión, y encendemos el fuego de la cocina a su máxima potencia. Cuando el agua comience a hervir, retiramos el bote con un guante de cocina y lo agitamos fuertemente para homogeneizar bien la mezcla del dulce de leche cannábico.

A continuación cerramos la olla a presión y la ponemos de nuevo al fuego. Dejamos que hierva durante una hora contado desde que empiece la válvula a funcionar. Al estar el agua todavía caliente, tardará apenas unos segundos. Después puedes bajar un poco la temperatura, hasta la mitad por ejemplo.

Una vez pasados los 60 minutos, que siempre puedes dejarlo un poco más pero nunca menos tiempo, retira la olla del fuego y deja que enfríe y pierda por sí sola la presión. Siempre puedes ponerla debajo del grifo con agua fría y así perderá presión en menos de un minuto.

Abre la olla a presión con cuidado, siempre asegurándote de que esté lo suficientemente fría para no llevarse un buen susto e incluso provocar un accidente. Incluso usa un guante de cocina por lo que pudiera pasar, son muy comunes las quemaduras de vapor usando este tipo de olla.

Con ayuda de un trapo o guante de cocina, retira el bote que estará muy muy caliente todavía. Deja que enfríe bien a temperatura ambiente. Cuando al tacto lo notes ya frío, introdúcelo en la nevera para que continúa ganando espesor. Unas 12-24 horas estaría bien.

Una vez abras el bote al día siguiente, podrás comprobar que la textura de este dulce de leche cannábico es muy espera y el color muy oscuro. Lo típico en un dulce de leche. Tan sólo queda disfrutarlo como quieras, como decimos las opciones son tantas como imaginación tengas.

Si te ha gustado esta receta de dulce de leche cannábico, aquí encontrarás otras deliciosas y fáciles recetas para hacer con cannabis. Es la alternativa más saludable para consumir marihuana, sea con fines recreativos o terapéuticos. Eso si, hay que tener en cuenta que la marihuana ingerida no hace efecto hasta pasada la hora desde su consumo. Llega a ser muy fácil consumir una dosis excesiva sin ser consciente. Es por ello que siempre se ha de esperar un tiempo prudencial entre ingestas para evitarse malas experiencias.

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La mantequilla y el aceite de marihuana…receta sencilla

La mantequilla de marihuana y el aceite de marihuana son dos básicos de la cocina cannábica. Aquí os dejamos una receta sencilla

Los amantes de este método de consumo suelen preparar una buena cantidad para añadírselo a cualquier receta, sin tener que prepararlo cada vez que se cocina. Prácticamente cualquier comida aceptará mantequilla de marihuana o aceite de marihuana. Desde ensaladas, a platos de pasta o postres. Las opciones serán tantas como la imaginación del cocinero.

En cualquier caso, se debe ser cauto con la cantidad que se utiliza en cada receta. Es muy típico el ingerir una cantidad excesiva pensando que no se están notando sus efectos. Pero es que la marihuana cuando se ingiere hasta pasados 50-60 minutos no comienza a hacer efecto.

Además el colocón de la marihuana ingerida puede llegar a ser muy intenso. Mucho más que cuando se fuma. Al fumar, los efectos son prácticamente inmediatos y es fácil ver cuando nos estamos pasando. Cuando se ingiere, como decimos, es muy fácil pasarse y después no hay vuelta atrás. En dosis muy altas, los efectos pueden parecerse más al de los hongos psilocibios, llegando a ser incluso muy desagradables.

Si vas con cuidado, no tendrás problema y podrás compartir unas buenas risas y grandiosos momentos con tus amigos. O un agradable momento de introspección contigo mismo o con quien desees. Pero en cualquier caso, informa siempre a tus invitados de lo que están comiendo. Puede que no a todo el mundo le apetezca pasar por esta experiencia.

Mantequilla de marihuana y aceite de marihuana
Mantequilla de marihuana y aceite de marihuana en la cocina cannábica

La potencia final de una receta depende de tres factores:

  • El tipo de hierba utilizada: no toda la marihuana es igual. Si la hemos cultivado nosotros mismos, con todas las atenciones y esfuerzos, es muy probable que sea una hierba excelente. Aunque también todo cultivador alguna vez se haya tenido cosecha que se podrían considerar da calidad media o bajo. Ante la duda, una breve cata fumada nos permitirá descubrir la hierba con la que cocinaremos y su grado de “peligrosidad”.
  • La cantidad de hierba que usemos en la receta: estamos hablando de cantidades muy pequeñas, de 0,5 a 2 gramos de hoja por persona, y de 0,15 a 0,5 gramos si usamos cogollos o hachís casero.
  • La constitución y experiencia de cada persona: como es lógico, a menos peso y poca experiencia fumando marihuana, más prudente se debe ser con la dosis.

La mantequilla y el aceite de marihuana: dosis por persona

  • Hoja de calidad media: de 0’5 a 2 gramos.
  • Cogollo o hachís de buena calidad: de 0’15 a 0’5 gramos.
  • Mantequilla y aceite de marihuana: de 2’5 a 10 gramos. Algo más que media cucharada de postre.

Recuerda que la dosis total varía según la receta, el número de comensales, la experiencia cannábica de los mismos y la potencia de los efectos que queramos experimentar.

cookies de marihuana sin mantequilla de cannabis
Galletas hechas con mantequilla de marihuana

Mantequilla de marihuana

Ingredientes:

  • 100 gramos de hoja de marihuana o 20-30 gramos de cogollos
  • 1,25 litros de agua
  • 500 gramos de mantequilla

Elaboración:

Pon en una cazuela todos los ingredientes y llévalo a ebullición. Tapa la cazuela y deja hervir a fuego lento durante hora y media o dos horas, removiendo de vez en cuando. Retira la mezcla del fuego y cuela la mezcla usando un colador fino o un filtro de café para retirar la materia vegetal. Usa una cuchara para exprimir bien las hojas y sacarles todo su contenido, es decir toda la mantequilla que hayan absorbido.

Deja reposar la mantequilla aún líquida a temperatura ambiente. Después métela en la nevera o el congelador. Cuando la mezcla esté fría, la mantequilla se habrá solidificado totalmente sobre el agua. Si usas el congelador, evita que se congele vigilando cada una o dos horas.

Ahora puedes extraer el agua fácilmente, simplemente haciendo un pequeño agujero en la capa de mantequilla solidificada e inclinando el recipiente. El agua no sirve para nada. Si quieres guardar la mantequilla de forma más cómoda, déjala entibiar y moldéala en forma de bloque. Puedes conservarla en el frigorífico o congelar una parte para cuando la necesites.

Aceite de marihuana

Mantequilla de marihuana y aceite de marihuana en la cocina cannábica
Mantequilla de marihuana y aceite de marihuana en la cocina cannábica

Ingredientes:

  • 100 g de hoja de marihuana o 20-30 gramos de cogollos.
  • 1⁄4 lt. de agua.
  • 500 ml de aceite (usa un buen aceite como de oliva, aceite de coco o de cacahuate o de ajonjolí).

Elaboración

Para el aceite de marihuana sigue el mismo proceso que para hacer la mantequilla. Pero para enfriar el aceite una vez lo hayas hervido, filtrado y dejado reposar, mételo en el congelador. Debes dejar que el agua se congele para poder separar mejor el aceite. Una vez hecho todo este proceso guarda el aceite en el frigorífico preferentemente en una botella o bote de vidrio.

Importante

Siempre que se cocina con marihuana, es muy importante la temperatura. Es por ello que un termómetro de cocina es prácticamente imprescindible para descarboxilar el THC correctamente. La descarboxilación es la reacción que transforma el THCA que no es psicoactivo, en THC que sí lo es. En ningún caso se debe superar una temperatura de 120ºC, punto en el cual el THC se degrada y pierde psicoactividad.

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Bombones de cannabis, sencilla y rápida receta paso a paso

En nuestro post sobre cocina cannábica de hoy os proponemos una receta para chuparse los dedos, además de rápida y muy fácil de hacer: bombones de cannabis. Porque… ¿a quién no le gusta un bombón? Y si además tiene los efectos estimulantes o relajantes de la marihuana, mejor que mejor.

El chocolate tiene un efecto estimulante por su contenido en teobromina. Éste es un alcaloide que produce un aumento del nivel de serotonina y dopamina. Y lo produce exclusivamente el árbol del cacao. Su nombre deriva de palabra Theobroma, que significa “comida de los dioses”.

Además contiene anandamida, un compuesto químico orgánico. Forma parte de una misma clase de mediadores lipídicos conocidos como endocannabinoides. Teobromina y anandamina son dos neurotransmisor que en ocasiones imitan los efectos de los compuestos psicoactivos presentes en la marihuana. Nos referimos como no a los cannabinoides.

Ingredientes para bombones de cannabis

  • 50 gramos de mantequilla cannábica
  • 1 tableta de chocolate negro para fundir
  • 30 gramos azúcar
  • 120 ml de leche entera

Integración del cannabis

Como siempre que se cocina con cannabis, el primer paso es integrar la hierba en uno de los ingredientes grasos de la receta. En este caso contamos con mantequilla. Así que empezaremos haciendo una mantequilla de cannabis o cannabutter.

Para ello, en un pequeño cazo añadimos los 50 gramos de mantequilla y la ponemos a fuego suave. Una vez derretida, añadimos 10 gramos de cogollos. Removemos continuamente e infusionamos durante unos 20-30 minutos a 110-115ºC.

En este proceso además de conseguir que los tricomas se “fundan” e integren en la mantequilla, conseguiremos descarboxilar el THC. Es decir que el THCA que no es psicoactivo se convierte en THC que sí lo es. Sino, obtendríamos unos bombones sin efectos psicoactivos.

Finalmente colamos para eliminar la materia vegetal con un colador fino o filtro de café. Con la ayuda de una cuchara, presionaremos para extraer toda la mantequilla que irremediablemente absorberá la hierba. Y ya tenemos nuestra cannabutter que de momento reservamos.

Preparando el chocolate para los bombones de cannabis

El siguiente paso para los bombones de cannabis, es fundir el chocolate. Para ello en un cuenco añadimos el chocolate en pequeños trozos. Podemos usar el microondas, con intervalos cortos de 20-30 segundos, retirando y removiéndolo con una cuchara de madera.

Pero también podemos hacerlo al baño maría. Introducimos el cuenco en un cazo con un par de dedos de agua y ponemos a fuego medio, removiendo continuamente porque se funde muy rápido. Hay que vigilar que un exceso de temperatura no queme el chocolate, ya que tendría un sabor amargo y nada agradable.

Cuando ya tengamos en chocolate fundido, añadimos la leche y removemos para integrarla perfectamente. Seguidamente añadimos los 50 gramos de la mantequilla de marihuana y el azúcar. Volvemos a remover para homogeneizar bien esta mezcla y que no queden grumos de chocolate.

La hora del moldeado

En un molde de silicona (si no tienes puedes usar una cubitera de hielo), echamos la mezcla anterior aún caliente. De lo contrario se endurecerá y será imposible. En este punto puede dejar volar tu imaginación e introducir en el hueco de cada molde ya relleno, cualquier tipo de fruto seco como almendras, avellanas, nueces, pistachos… También frutas escarchadas como naranja, limón, cerezas…

Con un papel film tapamos la superficie del molde. Así se evitará que se forme una costra y adquiera sabores extraños, pues debemos meterlo en la nevera unas 24 horas para que se solidifiquen bien los bombones de cannabis. Pasado este tiempo, sólo queda desmoldar y ya tenemos los bombones cannábicos listos para consumir.

Una vez desmoldados, también puedes rebozarlos en cacao en polvo, coco rallado, virutas de colores… O simplemente en azúcar glas. De este modo no se pegarán unos a otros y tardarán más en deshacerse al cogerlos con las manos. En definitiva y como ya hemos dicho, deja volar tu imaginación. Hagas lo que hagas seguirán estando deliciosos.

Recomendaciones

Como siempre que se trata con cannabis ingerido, hay que tener mucha precaución. El cannabis ingerido suele tardar más de una hora en hacer efecto. Llega a ser uy fácil excederse de dosis sin ser consciente de ello. Y pasado el tiempo, cuando comiencen a hacer efecto, una dosis elevada llega a ser muy desagradable.

Haz los bombones de cannabis de pequeño tamaño. Una dosis prudencial son 0,5 gramos de cannabis ingerido. Así que divide los 10 gramos de marihuana que incluye la receta entre los bombones que has conseguido hacer. Te dará una idea de cuantos debes comer para no pasarte.

Una vez calculada la dosis ideal, es muy fácil adecuar la cantidad de mantequilla en la receta o hacer los bombones del tamaño ideal para conseguir un buen viaje sin excesos. Y como siempre, nunca invites a nadie sin decirle de lo que se trata. No todos toleran la marihuana ingerida del mismo modo.

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Conectando al-Ándalus con California. ‘Canna-aliño’ de zanahoria y calabacín con Tutti Gelato

Con esta fresca y sencilla receta de origen árabe, obtendremos una tapita o guarnición muy sana y baja en calorías. La podemos encontrar, solo con zanahorias, tanto en el sur peninsular como en el norte de África. Si además la aliñamos con la Tutti Gelato californiana, podremos cruzar el Estrecho o el charco sin tener que pensar cómo reducir el tamaño de las cosas para que quepan en la maleta.

Ingredientes para cuatro personas (guarnición o tapa)

  • 400 g de zanahorias frescas (del mismo tamaño)
  • 400 g de calabacín fresco (del mismo tamaño)
  • 1 diente de ajo grande o dos pequeños
  • 1 cc de comino en grano
  • 1 cs de orégano seco
  • 2 cs soperas de vinagre de manzana cannábico
  • 5 cs de AOVE de variedad hojiblanca o similar
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 cs de azúcar para la cocción
  • Un bol de hielo para enfriar las verduras

Elaboración

No tendremos que hacer ningún máster en gastronomía para esta elaboración, solo habremos de ser minuciosos con la cocción de las verduras. Además, hay veces que con pocos ingredientes se pueden hacer grandes platos, y esta es una de ellas. Como podemos ver, no necesitaremos nada que no se tenga habitualmente en casa, salvo si queremos cannabizar la receta, caso en el cual tendremos que preparar con antelación el vinagre cannábico. En esta receta hemos utilizado la Tutti Gelato, de Exclusive Seeds Bank, que regalamos con la revista en octubre del año pasado. Se trata de una joya californiana con un alto porcentaje de THC (20%). Es fácil de cultivar y tiene uso medicinal y recreativo. Sus efectos son relajantes, con esa sensación de ingravidez y desconexión que nos llevará lejos de todo. El sabor es dulce y afrutado, lo cual quedará estupendamente en esta preparación, ya que potenciará el sabor a manzana. Para elaborar este vinagre cannábico necesitaremos 250 ml de vinagre de manzana y unos 8 g de cogollos de Tutti Gelato. Podemos meter los cogollos en el congelador un par de días y, así, el frío potenciará la extracción de los maravillosos cannabinoides. Después, los trituramos y los sumergimos en el vinagre. Los metemos en la nevera y los dejamos que maceren durante tres o cuatro días. Pasado este tiempo, lo filtramos con un colador de tela y lo metemos en un bote hermético para su uso posterior. Una vez que tenemos preparado el elemento mágico del “aliño”, podemos comenzar a elaborar la receta en sí.

Empezamos poniendo agua a hervir en una olla lo suficientemente grande como para que quepan sumergidas todas las zanahorias y los calabacines. Mientras se calienta, podemos lavar los calabacines y pelar las zanahorias, preferiblemente con un pelador. Cuando el agua comience a hervir, le añadimos la sal (2 cs), el azúcar y las verduras. Como hemos comentado antes, aquí está una de las claves de este plato, por lo que recomendamos que sean del mismo tamaño. La cocción de las zanahorias es más larga que la del calabacín, pero eso se compensa con la diferencia de tamaño que tienen entre sí. Las verduras deberán estar en su punto y, para ello, lo más práctico es estar encima de ellas e ir pinchándolas de vez en cuando, hasta que dejen de ofrecer resistencia cuando lo hagamos; suena un poco sádico, pero es necesario. En ese momento, las sacamos del agua hirviendo y las metemos directamente en un bol con el hielo y agua hasta sumergirlas. Este proceso nos garantiza el cese inmediato de la cocción y ayuda a fijar la clorofila del calabacín, lo que hace que mantenga el color verde vivo y conserve mejor sus nutrientes. Pasados unos minutos, cuando ya estén todas las piezas bien fresquitas, las sacamos, las escurrimos y las secamos bien. Podemos ayudarnos de un paño limpio o un poco de papel de cocina. Una vez cocidas y secas, ya podemos cortarlas en rodajas del mismo tamaño. Nosotros al calabacín le hemos quitado un poco las semillas que contiene, pero no es necesario si no queremos. Lo ponemos todo en un bol o fuente grande y nos ponemos con el aliño.

Lo suyo es hacerlo con el mortero, pero si no tenemos o no nos apetece hacerlo, siempre podemos recurrir a la batidora. El caso es que hay que triturar el ajo, quitándole el tallo central previamente, junto al comino, el orégano, el AOVE y el vinagre mágico. Una vez triturado solo habrá que añadirlo a las verduras y mezclarlo todo con mucho cariño, si no, se nos romperán las rodajas y se hará una especie de puré, que también está bueno, pero no tiene tan buena pinta.

Bien, pues podemos comenzar la degustación. Esperamos que os haga viajar donde deseéis estar. ¡Hasta la próxima!

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Chocolate blanco cannábico, hazlo con esta sencilla receta

Los amantes del chocolate puro, dirán que el chocolate blanco no es chocolate. No contiene sólidos del cacao, por lo que no posee ese color pardo casi negro tan característico. También es más dulce incluso que el chocolate con leche y no posee ningún regusto amargo como el chocolate negro. Se elabora con manteca de cacao, azúcar y sólidos de leche. Su color es amarillo o marfil pálido.

Fue introducido por primera vez en Suiza después de la Primera Guerra Mundial. El primer fabricante que lo produjo fue Nestlé en 1930, en forma de una barrita llamada Galak. En 1941, M&M Candy se encargó de introducir este nuevo producto en Estados Unidos. Y más tarde, en 1948, Nestlé decidió incluir almendra picada en la llamada Alpine White.

Al no contener ningún sólido de cacao, apenas contiene teobromina, un compuesto químico que además de aportar al chocolate negro su característico color marrón, es un alcaloide que puede llegar a producir adicciones. Es por ello que es una alternativa a personas que por motivos médicos, deban evitar esta sustancia.​

Como es habitual en nuestro blog cannábico, adaptamos todo tipo de recetas para incluir nuestra hierba preferida. En este caso optamos por una mantequilla cannábica para que resulte todavía más fácil y rápida su elaboración.

INGREDIENTES

  • 250 gramos de chocolate blanco
  • 5 gramos de cogollos secos
  • 15 gramos de mantequilla normal

ELABORACIÓN

Antes de nada, cabe destacar alguna diferencia entre el chocolate blanco y el negro. El blanco resulta más difícil de trabajar, ya que cuando se funde, la manteca de cacao puede separarse y crear un compuesto oleoso. Después puede volver a su estado mediante emulsión, fundiendo una pequeña cantidad de manteca o chocolate y batiendo.

Empezamos haciendo una mantequilla cannábica o cannabutter, derritiendo la mantequilla y cocinando los cogollos en ella durante unos 30-40 minutos, a fuego suave y sin dejar de remover. Colamos para retirar la materia vegetal y quedarnos sólo con una mantequilla fundida con todos los cannabinoides de los cogollos. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Por otro lado en un cazo echamos un par de dedos de agua, y dentro un bol con el chocolate blanco troceado. Con una espátula vamos removiendo sin parar. El chocolate blanco al fundirse tiende a crear grupos que puedes ir deshaciendo con la espátula. Una vez se haya fundido, bajamos el fuego al mínimo y añadimos la mantequilla cannábica.

Debemos seguir removiendo, en este punto la temperatura descenderá y la mezcla comenzará a endurecerse. Cuando consigas una masa homogénea, retira del fuego y vierte el chocolate en un molde o fuente previamente untada con mantequilla para que después sea más fácil de desmoldar. Mete en el frigorífico 24 horas para que se endurezca completamente.

CONSEJOS

Siempre que se trata con cannabis ingerido, se debe tener precaución y no excederse con la dosis. Hasta pasada una hora puede que no se aprecie ningún efecto, por lo que es sencillo comer más de lo que se debería sin ser consciente de ello. La décima parte de esta tableta de chocolate blanco contiene 1/2 gramo de cannabis, una buena cantidad para comenzar y comprobar sus efectos.

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Autor: Bruno

Cómo hacer tintura de cannabis: aprovecha todos los beneficios de la hierba

En el mundo verde, una de las presentaciones de esta planta más valoradas son las gotitas de marihuana, ¡conoce cómo hacer tintura de cannabis y disfruta de sus beneficios!

En el mundo cannábico las posibilidades son infinitas. Puedes, por ejemplo, disfrutar de los brownies de marihuana o de alguna de las diferentes extracciones de cannabis que existen como el hachís y el kif. Sin embargo, dentro de este grupo de variedades existe una opción que es usada sobre todo en el ámbito médico, y son las gotas de marihuana. 

Las gotas, o la tintura, son una forma de cannabis en la que se concentran cantidades ideales de CBD para lograr un efecto medicinal en quienes las prueban. Para que lo entiendas por completo, en el artículo de hoy te compartimos el procedimiento de cómo hacer tintura de cannabis y disfrutar de sus increíbles propiedades.

¿Qué es una tintura de cannabis?

Una tintura de cannabis es un extracto o concentrado de la planta de marihuana que generalmente se hace remojando sus hojas la corteza o la fruta en alcohol. Si no se quiere utilizar alcohol en el procedimiento, también se puede usar vinagre o glicerol. Sin embargo, el término “tintura” directamente se refiere a una solución que contiene etanol como solvente.

Además del cannabis, existen otras tinturas de diferentes plantas como flor de manzanilla o raíz de jengibre. En todas ellas se utiliza licor porque este se encarga de extraer las resinas de las plantas y eliminar los alcaloides. Muchas personas utilizan vodka ya que, debido a sus características, no altera el sabor original de las plantas. 

¿Cómo hacer tintura de cannabis?

Utilizar alcohol u otra sustancia puede marcar la diferencia entre hacer tintura y crear un extracto de marihuana. La tintura necesariamente debe contener alcohol para consumo humano. 

Los ingredientes son: 

  • 3.5 gramos de de flor de cannabis (puede ser cogollos o trim)
  • Botella de alcohol para consumo humano de máximo 70 grados o algún licor con alto porcentaje de alcohol como el vodka.
  • Grinder o picador
  • Bandeja de horno
  • Frasco de vidrio con tapa
  • Gasa
  • Vaso o recipiente grande
  • Frasco gotero o cuentagotas de vidrio oscuro 

Instrucciones: 

  1. Toma la marihuana seca y muélela. Lo mejor es utilizar un grinder o un picador manual, que puedes comprar en tiendas de tabaco o en línea, donde se conoce como moledor de especias. Si no tienes uno a la mano también puedes utilizar unas tijeras, un molinillo de café o un procesador de alimentos.
  2. Una vez que hayas molido finamente el cannabis, colócalo en una bandeja de horno y hornea durante 20 o 30 minutos a una temperatura de 115°C (240°F). Este proceso se encarga de descarboxilar el cannabis, una reacción química necesaria en la producción de comestibles. 

Aunque, cuando se hornea la cannabis, los terpenos y los flavonoides se pierden durante dicho proceso, puedes limitar esto vigilando el horno para asegurarte de que no suba demasiado la temperatura.

  1. Saca el cannabis del horno y colócalo en el frasco de vidrio con tapa, que has preparado previamente para que puedas sellarlo herméticamente.
  2. Vierte el alcohol en el frasco y ciérralo. Después agítalo con suavidad. Para conseguir una buena tintura, deberás guardar el frasco  en un espacio fresco y oscuro. Nuestro consejo es que almacenes el frasco por un largo tiempo, ya que entre más tiempo pase la mezcla almacenada más fuerte será el producto final. 

Puedes encontrarte con personas que afirman que la tintura puede ser consumida en cuestión de horas, mientras que otras recomiendan dejarla reposar durante un mes o más. Cualquiera que sea la opción que elijas, si la almacenas por más de 24 horas, asegúrate de batirla bien una vez al día. 

  1. Después de que haya pasado el tiempo de reposo de la mezcla, coloca un colador de malla forrado con una gasa sobre un vaso o recipiente grande y saca con cuidado el cannabis sobre la gasa. Vierte toda la mezcla y cuélala. Repite este paso si es posible.
  2. Luego toma el líquido que ha quedado en el vaso y usa un embudo para verterlo en el frasco de tintura final con cuentagotas. Asegúrate de usar botellas o frascos oscuros, ya que estos ayudarán a que tu mezcla sufra menos daños por la luz. Además, harán que tenga una vida útil más larga.

¿Cómo hacer tintura de cannabis con glicerol?

Si quieres evitar el uso de alcohol, puedes utilizar glicerol. Con este solvente existen dos métodos, en uno se utiliza una fuente de calor y en el otro solo es necesario un buen lugar de almacenamiento.

Primer método: aplicación de calor

  1. Coloca tus cogollos de marihuana triturados en el envase de vidrio, y llena el frasco con glicerina hasta cubrir por completo el cannabis.
  2. En una olla a fuego muy bajo y con un poco de agua, deja a baño maría el frasco con la mezcla de 6 a 24 horas.
  3. Cuando este tiempo haya terminado, retira del fuego la olla y deja reposar el frasco por una noche.
  4. Al día siguiente, pasa la mezcla por un colador las veces que consideres necesarias hasta que se elimine cualquier rastro vegetal y viertela en un frasco oscuro cuentagotas.

Segundo método: a la intemperie 

Aunque este método es mucho más fácil que el anterior, requerirá de más tiempo de almacenamiento para que puedas disfrutar de las propiedades que tiene la tintura de marihuana. El procedimiento es el siguiente: 

  1. Tritura los cogollos y colócalos en un contenedor de vidrio. Después cubre tu cannabis con glicerina. Este recipiente debe tener una tapa para ser sellado herméticamente y así asegurar la efectividad de la mezcla.
  2. El frasco deberá reposar en un sitio fresco y oscuro por 5 semanas como mínimo, pero si puedes dejarlo más tiempo será mejor.
  3. Cuando el tiempo de reposo haya finalizado pasa la mezcla por un colador y estará listo.

Nota: En ambos procedimientos la marihuana ya debe haber pasado por un proceso de descarboxilación. 

¿Cuáles son los beneficios de la tintura de marihuana?

Si te preguntas para qué sirve la tintura de marihuana, debes saber que es ideal para aliviar algunas dolencias entre las que se encuentran las relacionadas a:

  • Controla síntomas de artritis
  • Desaparece dolor crónico de cabeza
  • Es auxiliar en dolores musculares y en general
  • Relaja el dolor del reumatismo
  • Alivia inflamaciones

La tintura de marihuana puede ayudarte a aliviar o mejorar los síntomas ocasionados por la quimioterapia como las náuseas o la disminución de apetito. Siendo un aliado en la atención del cáncer.

¿Cómo tomar tintura de cannabis?

Para tomar las tinturas de marihuana, una forma muy eficaz es la aplicación sublingual. Mediante este método se absorben las propiedades de la cannabis mucho más rápido a través de las glándulas y de los vasos sanguíneos de la boca.

El cannabis consumido sublingualmente no requiere digestión, algo que aumenta la biodisponibilidad que comestibles como los brownies o las galletas no tienen. Esto sucede ya que estos alimentos se descomponen primero y después ingresan al torrente sanguíneo. 

Las tinturas de cannabis también se pueden agregar a los alimentos y bebidas. Al consumirse de esta manera no se altera el contenido calórico de la preparación, en comparación con lo que ocurre con las mantequillas y aceites de cannabis.

Sin embargo, la dosis de tintura se debe adaptar a las necesidades que como consumidor se tengan y al tipo de dolencia. Si nunca has consumido cannabis lo más recomendable es comenzar con dosis bajas, empezando por una gota, e ir aumentando gradualmente a dosis altas. 

Ahora que conoces cómo hacer tintura de cannabis, puede que quieras profundizar un poco más sobre los usos medicinales de la tintura, por lo que te invitamos a continuar informándote en La Marihuana para no perderte nada sobre esta presentación de un producto con increíbles beneficios.

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Endulza el día con esta panacota de café y cannabis

Si eres un amante de la cocina cannábica, no te pierdas nuestro artículo de hoy. Te enseñaremos a hacer una deliciosa panacota de cannabis y café. Su sabor es delicioso y los efectos interesantes.

Cuál es el origen de la panacota

La panna cotta o panacota, es un postre típico italiano de la región del Piamonte. Su traducción es “nata cocida” y se elabora a partir de crema de leche, azúcar y gelatina.

Las recetas de panacota más antiguas que se conservan incluían el colágeno de espinas de pescado hervidas para darle firmeza.

Pero en la mayoría de casos se usaba huevo para tal fin. Desde hace décadas lo común es usar gelatina vegetal o animal para conseguir su peculiar textura.

También se le pueden añadir fresas, frambuesas, licor, caramelo, vainilla… y en nuestro artículo de hoy te enseñaremos a hacer una deliciosa panacota de cannabis y café.

Ingredientes panacota de cannabis y café

  • 400 ml de nata líquida
  • 100 gramos de azúcar glaseado
  • 3 láminas de gelatina
  • 2 gramos de cannabis
  • 1-2 cucharadas de café soluble

Elaboración

Lo primero que para hacer esta panacota de cannabis es integrar el cannabis a uno de los ingredientes grasos. En este caso tenemos nada y leche, así que será muy sencillo.

En un cazo añade la nata, la leche y la marihuana triturada. Añade también una o dos cucharadas de café soluble. Puedes usar cacao en polvo en lugar del café si lo prefieres. U optar por una panacota clásica y no echar ni café ni cacao.

Además, en este paso se descarboxilarán los cannabinoides. Es decir que el THCA de la marihuana, que no es psicoactivo, se transforma en THC que sí lo es. Esto se produce gracias al calor de la cocción.

Pon el cazo a fuego suave y deja que durante una media hora, leche y nata hierban vigilando que no se salga. Y mientras tanto, por otro lado, en un plato hondo, bandeja o lo que tengas a mano, pon las láminas de gelatina a remojo.

Ha de ser con agua fría, ya que con agua caliente o agua templada se disolverían y se integrarían en el agua. Y esa agua no es aprovechable.

Pasada la media hora, retira del fuego el cazo con la nata, la leche, el café (o cacao) y los cannabinoides ya perfectamente integrados.

A continuación escurre las hojas de gelatina y añádelas en el cazo. Y remueve con unas varillas hasta que se hayan disuelto perfectamente.

Por último, usa un colador fino para retirar la materia vegetal de la mezcla. Y ya tenemos preparada nuestra base para esta deliciosa panacota de cannabis y café (o cacao).

Ya solamente nos queda pasar antes de que enfríe en exceso la mezcla a unos moldes. Puedes usar lo que tengas más a mano, como vasos, copas, tazas, botes de vidrio, vasitos de yogur…

Conviene al menos que los recipientes pasen por el frigorífico al menos unas 8 horas para conseguir la textura tan característica de la panacota.

Pasado este tiempo, tan solo te quedará disfrutar de este delicioso postre que pasado un rato, te proporcionará unos buenos efectos psicoactivos.

Recomendaciones

Como siempre que se trata con cannabis ingerido, se debe tener mucha precaución. Hasta bien pasada una hora desde su consumo, no se comenzarán a apreciar los efectos.

Una dosis prudente por persona serían unos o,5 gramos de hierba, por lo que con esta receta que te proponemos de panacota de cannabis obtendrías unas 4 raciones de unos 150 ml y 0,5 gramos de cannabis.

Con un poco de experiencia, cada persona encontrará la dosis que mejor se adapten a sus necesidades. La cantidad de hierba a usar puede ser muy variable.

Lo que no debes hacer bajo ningún concepto, es ingerir más cannabis sin haber esperado un tiempo prudencial. Un exceso de cannabis ingerido puede llegar a ser muy desagradable.

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Autor: Bruno

Trufas de cannabis y hachís, fáciles de hacer y explosivas

No te pierdas nuestro post de cocina cannábica de hoy, donde te enseñaremos a hacer unas sencillas y deliciosas trufas de cannabis.

Las trufas elaboradas con chocolate son un dulce muy parecido a un bombón y de sabor similar. Aunque hoy son famosas en todo el mundo, se originaron en Bélgica.

Su nombre deriva del famoso hongo que crece bajo tierra, una delicatesen culinaria muy codiciada y de precio muy elevado.

Las trufas de chocolate se elaboran con chocolate negro, mantequilla, azúcar glaseado y yema de huevo. En ocasiones también se le añaden nata para hacerlas más ligeras. O algún tipo de licor.

Las trufas de cannabis es una adaptación de esta clásica receta y una manera diferente de consumir marihuana que no sea en los típicos bizcochos o galletas.

Además, son muy saludables comparándola con los métodos de consumo más habituales como son fumar o vaporizar.

Ingredientes para las trufas de cannabis

  • 150 gramos de chocolate negro para postres
  • 100 ml de nata líquida
  • 250 gramos de magdalenas
  • 10 gramos de cannabis
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1 poco de licor

Elaboración

Empezamos como siempre integrando el cannabis en uno de los ingredientes grasos. Podemos hacerlo en este caso en la mantequilla o en la nata.

Pero como la mantequilla en muy poca cantidad la que usaremos, lo mejor es hacer una nata cannábica. Es fácil y no tardaremos mucho tiempo.

En un cazo añadimos la nata y la marihuana triturada. Y ponemos a fuego suave. Dejamos que se cocine durante unos 30-40 minutos removiendo a menudo.

La temperatura no debe subir de los 120ºC, de lo contrario en THC comenzaría a degradarse y las trufas de cannabis perderían la potencia que deseamos.

Además durante este proceso nos aseguraremos la descarboxilación de la hierba. Es decir que el THCA que no es psicoactivo, se transforma en THC que sí es psicoactivo.

Pasado este tiempo, retiramos del fuego y colamos para retirar la materia vegetal. De momento reservamos mientras seguimos con el siguiente paso.

En otro cazo también a fuego suave, añadimos la mantequilla hasta que se derrita. Para evitar que la mantequilla se queme por un descuido, algo que perjudicaría al sabor de las trufas, se pueden añadir unas gotas de aceite de oliva.

Por otro lado, en un cuenco deshacemos las magdalenas hasta conseguir unas migas finas. Lo mejor es hacerlo con las manos. Siempre limpias, por supuesto.

En otro cuenco fundimos en chocolate. Puedes usar el microondas en intervalos de 15-20 segundos, o fundirlo al baño maría. Apenas te llevará unos minutos.

Cuando el chocolate se haya fundido, añadimos en el mismo recipiente las migas de magdalenas, la nata líquida, el licor y la mantequilla que debería estar ligeramente líquida.

Con la ayuda de las manos, de una cuchara o una lengua pastelera, amasamos bien hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.

Esta masa la taparemos con un papel film para evitar que haga una costra en la superficie. La metemos en la nevera durante unos 30-40 minutos.

Pasado este tiempo, habrá ganado consistencia y será más fácil trabajar con ella sin que se nos pegue a las manos. También puedes echar una gota de aceite en las manos y frotarlas bien antes del siguiente paso.

Y ya es hora de darle forma a nuestras trufas de cannabis. Divide la masa en unas 40 porciones, haciendo pequeñas bolas. Para ello usa las palmas de las manos, es muy sencillo.

Vete poniendo las trufas ya terminadas en una bandeja, separadas entre sí para que no se adhieran. Para terminar, podemos pasar cada una de las trufas cannábicas por cacao, coco rayado, fideos de chocolate…

Las conservaremos en la nevera y en un recipiente con tapa, donde se podrán conservar en buen estado durante al menos dos semanas.

Recomendaciones

Una buena dosis de cannabis ingerido serían 0,5 gramos por persona. Haciendo 40 trufas como os proponemos y usando 10 gramos de marihuana en total, cada una de ellas contendrá 0,25 gramos.

Así que dos trufas de cannabis contendrían una buena dosis para una persona. Los más habituados de este método de consumo, podrían comer hasta cuatro trufas cannábicas.

Sea como sea y por muy ricas que te parezcan, no te pases. Como siempre que se trata con marihuana ingerida, conviene ser prudente. Hasta pasada una hora no comenzarán a apreciarse los efectos.

Llega a ser muy fácil pasarse con la dosis. Y los efectos después llegan a ser muy desagradables. Pero nada que un buen sueño reparador no solucione.

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El poder medicinal de la cannabis: ¿cómo hacer pomada de marihuana?

Descubre cómo hacer pomada de marihuana y prueba sus propiedades curativas para diferentes casos

Seguramente alguna vez has escuchado o leído sobre las propiedades medicinales que tiene la marihuana y que es muy útil en algunas afecciones de salud, graves o no. Además de su uso para consumo recreativo, la marihuana tiene fines médicos científicamente comprobados para tratar padecimientos como la epilepsia o los trastornos convulsivos, y otros en investigación, para el alivio del dolor y la reducción de hinchazón.

Las propiedades curativas de esta planta se deben a uno de los compuestos del cannabis, una sustancia denominada cannabidiol (CBD), la cual se obtiene del cáñamo. Por ello, se puede incluir en productos de uso cosmético, como la crema de marihuana o de CBD para el alivio del dolor de espalda y algunas otras dolencias. Pero, en esta ocasión, te compartimos cómo hacer pomada de marihuana paso a paso. 

¿Cómo hacer pomada de marihuana?

Ingredientes

Para elaborar la pomada de marihuana necesitarás los siguientes ingredientes:

  • Marihuana (50 gramos)
  • Agua desmineralizada (1000 ml)
  • Aceite de oliva (500 ml)
  • Aceite esencial de limón, orégano, pino, romero o eucalipto (a elección)
  • 100 gramos de cera de abeja

Utensilios

  • Una olla grande 
  • Un olla pequeña (recipiente principal)
  • Cucharones de metal 
  • Colador de café o colador de tela
  • Recipientes de cristal o cerámica
  • Frascos limpios
  • Cuchillo

Procedimiento

1. El proceso de cómo hacer pomada de marihuana es sencillo. El primer paso es poner en una olla un ⅓ de agua a fuego lento y dentro de ella la olla principal con el litro de agua y los 500 mililitros de aceite de oliva. Esto debido a que haremos la pomada en baño maría. En este primer paso se recomienda que tanto el aceite como el agua sean de muy buena calidad.

Para poder añadir la marihuana a la mezcla, esta debe estar triturada. Una vez hayas añadido los cogollos triturados o la marihuana triturada, la mezcla completa  debe dejarse a fuego muy bajo por alrededor de 4 horas. Durante este tiempo, debes mover suavemente la mezcla, cuidar que el agua de la olla más grande no se evapore y que la mezcla no hierva.

En esta parte del proceso a baño maría el olor puede ser intenso, por lo que también se recomienda utilizar una parrilla con extractor y mantenerlo encendido mientras la preparación está a fuego bajo.

2. Después de este tiempo, es momento de dejar enfriar la mezcla a temperatura ambiente, para poder pasar el aceite de cannabis a otro recipiente. Este no debe ser de plástico y debes de utilizar un colador fino. Puede servirte de un colador de café o uno de tela.

Cuando ya esté filtrada la mezcla, es tiempo de refrigerarla para que sea más fácil separar el agua del aceite de marihuana. Al congelarse, se formarán dos capas: una de aceite de cannabis y otra de agua. Para la pomada solo será necesaria la capa de aceite, misma que se puede identificar porque es opaca y es la capa más delgada.

3. La capa de aceite solidificado se debe separar con un cuchillo de la capa de agua para derretirla en una olla a fuego lento. La capa de agua puede ser desechada. Cuando esta se derrita, deberás añadir la cera de abeja en trozos pequeños y continuar moviendo la mezcla. Si ya tienes una mezcla homogénea, es  el momento de agregar el aceite de romero, o cualquier otro aceite que hayas elegido, y mezclarlo todo rigurosamente mientras se diluye.

Para este punto la pomada está lista. Solamente falta que la dejes enfriar por unos minutos para que, mientras esté líquida, puedas guardarla en frascos limpios. Las medidas que utilizamos en esta receta pueden llenar aproximadamente de 5 a 6 frascos, dependiendo de su tamaño.

Nota: si por alguna razón has dejado manchas en tu estufa o refrigerador puedes limpiarlas con alcohol.

¿Cuáles son los beneficios que tiene la pomada de marihuana?

Además de las propiedades antiinflamatorias del cannabis, también debes conocer los beneficios de cada uno de los ingredientes de este ungüento.

Por un lado, combinada con el aceite de oliva, es útil por sus propiedades hidratantes, por ser un antioxidante natural y por aportar hidratación y elasticidad. Por otro lado, para la pomada se utiliza agua desmineralizada porque tiene efectos calmantes en la piel.

La cera de abeja también tiene algunas propiedades que ayudan a que la piel se hidrate y que se reduzcan las arrugas o cicatrices. Además, también es útil para unificar el tono de la piel.

Por último, los aceites esenciales que hayas elegido pueden tener distintos beneficios. Por ejemplo, el aceite de eucalipto es utilizado para el control del dolor en el cuerpo y determinados aceites como el de orégano y romero ayudan a reducir la inflamación por diversas causas.

Todos estos ingredientes, junto con las propiedades que tiene el cannabis, harán una pomada eficaz para el tratamiento de dolores musculares y la inflamación, así como para humectar ciertas áreas de tu piel. Adicionalmente, como pudiste ver, el proceso de preparación es relativamente sencillo y no se requieren muchos ingredientes.

¿Cómo se utiliza la pomada de marihuana?

Aunque prácticamente su uso es igual al que le das a la mayoría de las pomadas, este ungüento especial tiene algunas recomendaciones de uso que ayudan a potenciar sus propiedades para una mejor absorción. A continuación te las enlistamos: 

  • Lava muy bien con agua y jabón el área donde la aplicarás. Esto ayudará a que la piel absorba mejor las sustancias y, por lo mismo, sea más eficiente. 
  • Masajea el área con la pomada y espera a que sea absorbida. Para este paso puedes vendar para proteger la zona. 
  • Si observas alguna erupción o enrojecimiento suspende su uso. Para algunas personas de piel más fina, como gente adulta y niños, los componentes de la pomada pueden ser irritantes, por eso se recomienda probar pequeñas cantidades y observar sus efectos en el tiempo. 

Ahora que conoces cómo hacer pomada de marihuana, ¿te animarías a hacerla? Continúa en La Marihuana y consulta más recetas e información relacionada sobre el consumo de marihuana y sus propiedades verdes medicinales.

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